Isla de Garinish -Ilnacullin- Un Jardín Encantado.

En Cork, en el condado de Cork hay una pequeña isla en la que existe un maravilloso jardín, este lugar increíble fue creado a principios del siglo XX, cuando el dueño de la isla, Annan Bryce, encargó al arquitecto inglés Harol Peto que diseñara un bello jardín en una zona hasta entonces yerma.

 


El jardín esta situado en una ensenada protegido por la bahía de Bantry. Es espectacular, con el mar y la montaña. La isla tiene una seductora mezcla de jardines formales e informales, llenos de una rica y maravillosa variedad de plantas, formas ,y colores.

 

Ilnacullin, la Isla de acebo, no era mas que una estéril roca cubierta de brezo, con una torre Martello, -estas torres fueron construidas a lo largo de algunas zonas costeras, para defenderse de las tropas napoleónicas- cuando fue adquirida por John Annan Bryce, contrató al arquitecto ingles Harol Peto para que diseñara un jardín en la isla.

 

 

 

 

Se contrataron muchos hombres para el movimiento de tierras, voladuras de rocas, se plantaron muchísimos árboles, construyeron una alta torre con un reloj, y un maravilloso jardín estilo italiano con casita, piscina, y pabellón.

 

 

 

 


 

 

El clima no demasiado adecuado para las flores allí plantadas, y los fuertes vientos de la zona, dañaron bastante el maravilloso jardín. Fue entonces cuando llamaron al escocés Mackenzie Murdo, quien se puso al frente del cuidado de tan valioso cumulo de plantas obteniendo un extraordinario resultado, tanto fue así que su destacada labor en Ilnaculli continuo hasta 1971 hasta la edad de su jubilación.

 

 

 

 

 

 

Es delicioso un paseo por este jardín, yo lo visite a la caída de la tarde y fue muy muy agradable, puedes ver lo mismo una Acacia de Australia, que un arbusto chino, una gran variedad de magnolias, camelias, fucsias, pinos kauri australianos, una especie de fresas con flores rojas, también hay una planta chilena que se puede confundir con un acebo sino fuera por su llamativo color naranja-amarillo y que tiene flores en forma de campana.

 

 

 

En fin que un paseo por este jardín no te dejara indiferente, y la mezcla de los perfumes de algunas de las flores así como sus colores, pueden hacer que nunca olvides el relajante paseo por la isla.

 

 

Como tampoco olvidaras el trayecto en barco hasta la isla, dura muy poco, apenas unos quince minutos, pero se disfruta muchísimo viendo cantidad de focas que descansan sobre los islotes que hay hasta llegar a la isla de Garinish.

 

 

Hoy no escribo en verde

 

No debí haberla escuchado – me confió un día -; nunca hay que escuchar a las flores. Hay que mirarlas y aspirar su aroma. La mía perfumaba todo mi planeta, sin embargo no supe gozarlo. La historia de las garras que tanto me molestó, hubiera debido enternecerme.

En aquel entonces no supe comprender nada! Debía haberla juzgado por sus actos y no por sus palabras. Ella me proporcionaba alegría y aroma. Jamás debí haber huido. Debí adivinar su ternura, tras sus inocentes mañas. Las flores son tan contradictorias! Pero yo era demasiado joven para saber amar.

 

 

El principito,
Antoine de Saint Exupéry

 

De uno de mis libros preferidos