El whiskey irlandés -Uisce Beatha- -Agua de la Vida

 

 

En Irlanda se dice que no hay más whiskey que el irlandés. El Scotch Whisky sólo es un hermano pequeño del irlandés.
 

Según cuenta la leyenda, el whiskey se inventó en Irlanda: fue el mismo San Patricio el que trajo de Egipto un extraño aparato, el alambique, que los egipcios usaban para fabricar perfumes, pero los monjes irlandeses le encontraron rápidamente otra utilidad.

 
 

El irlandés es un whiskey con ‘e’, y no un whisky como se escribe en Escocia. El origen de esta palabra está en el gaélico antiguo: uisce beatha -agua de la vida-.

Cuando los monjes irlandeses evangelizaron Escocia, se llevaron con ellos este licor, lo que probablemente aceleró la conversión de los escoceses.
 

Según se cuenta, los escoceses consiguieron la receta y desarrollaron toda su industria gracias a las leyes inglesas que prohibían destilar a los irlandeses. La receta también se exportó luego a América, donde se fabrican buenos whiskeys -bourbon-.

El whiskey irlandés debe tomarse en un vaso pequeño, sin añadir agua y siempre sin hielo.

En la elaboración del whiskey se utilizan diferentes granos: cebada, centeno, trigo, maíz o avena. Como norma general siempre se utiliza una mezcla de diferentes granos.

Si en esta mezcla predomina un tipo de grano, más del 50% del total de la mezcla, se obtiene un straight whiskey. Si en la mezcla no predomina ningún tipo de grano, o si el resultado final se obtiene mezclando licores de diferentes destilaciones o de diferentes grados de maduración, se obtiene un blended whiskey -mezclado-

El whiskey irlandés suele ser de tipo blended, y se fabrica mezclando cebada, avena y malta, -cebada germinada tostada-. Esta mezcla se muele, se le añade levadura y agua, y luego se deja fermentar.

Es un proceso muy parecido al de la elaboración de la cerveza, tanto que el líquido obtenido al final de esta fase se conoce como cerveza. Esta cerveza es posteriormente destilada tres veces, con lo que se obtiene un licor muy fuerte, con un contenido de alcohol en torno al 80%. Este licor se rebaja con agua hasta que sólo tenga un 40 o un 50% de contenido alcohólico, y luego se almacena en grandes barricas de madera de roble, donde deben madurar un mínimo de seis años. Cuando el líquido se almacena en las barricas es incoloro, pero durante la maduración va adquiriendo poco a poco su característico color ámbar.

Algunos fabricantes también añaden al líquido un poco de jerez o caramelo para suavizar el sabor con lo que también se oscurece su tono.
 
Existen dos diferencias fundamentales entre el proceso de elaboración del whiskey irlandés y el scotch escocés.

 

La primera estriba en el proceso de tueste de la cebada. En ambos casos, la cebada es tostada lentamente sobre un fuego alimentado con turba, pero en el caso del whisky escocés se deja que el humo aceitoso y picante que desprende la turba impregne la malta, lo que le confiere su característico sabor a humo.

 

La segunda diferencia está en el proceso de destilación: mientras el whiskey irlandés se destila tres veces, el whisky escocés sólo se destila dos, con lo que se obtiene un licor de menos cuerpo, más flojo que luego se rebaja con agua hasta que alcanza un contenido alcohólico del 43%.

Los whiskeys irlandeses

Black Bush Bushmills Jameson 1780 Jameson La destilería irlandesa más famosa es la de Bushmills, probablemente la más antigua de todo el mundo (funciona desde 1608). Está situada en el condado de Antrim en Irlanda del Norte, a sólo una milla de distancia del espectacular Giant’s Causeway del que ya os hable…. produce whiskeys de malta tan famosos como el Black Bush, el Bushmills y el Bushmills Malt.

Otra importantísima destilería es la de Jameson, en pleno corazón de Dublin. Produce los afamados whiskeys Jameson, entre los cuales destacan el Crested Ten y el Jameson 1780 que madura en barricas de roble durante 12 largos años.

Otro Whiskey bien conocido es el Tullamore Dew, producido en Tullamore desde 1829 (por cierto que la palabra dew, rocío en inglés, nada tiene que ver con el nombre de este whiskey, ya que en este caso dew son las iniciales del hombre que en tiempos poseyó la destilería y llevó este producto a medio mundo, el señor Daniel Edmond Williams.
 
 
 
 
 
Texto: Esta información está recogida de la red y de la Guia del Routard